La Cena (2025): La gran apertura del festival

El 40ª aniversario de La Mostra de València se inauguró con el pase de la nueva película de Manuel Gómez Pereira, La Cena. Una obra satírica que retrata el  Madrid de 1939, con el reciente final de la Guerra Civil y la victoria del bando nacionalista. Nunca es mal ejercicio sentarse y reírse de lo que fuimos, emplear la comedia como herramienta comunicativa y catártica que nos permita trabajar la memoria, que en nuestro tiempo es más importante que nunca.

En este contexto, se nos presenta aquello que desencadenaría toda una jornada ajetreada: Franco pretende que se organice una cena, para él y altos mandos, en el Hotel Palace. El problema no podía ser otro: ya no quedan cocineros en el hotel, pues todos están presos y condenados a muerte por rojos. Su excepcional reclutamiento para servir al dictador da comienzo a una lección de tragicomedia.

Para esta película, Gómez Pereira  cuenta con un dúo de actores muy potente con Mario Casas y Alberto San Juan, de los que se asume un gran protagonismo por ser los integrantes del cartel publicitario. Sin embargo, destaca notablemente la importancia con la que trata cada una de las subtramas de cada personaje a priori  “secundario”. Asier Etxeandia interpreta de manera inapelable a un alto cargo de la Falange, asumiendo el papel antagónico  de la película por encima del mismo Franco. Durante el coloquio que siguió a la proyección, era imposible desligar a Etxeandia del maquiavélico personaje que acabábamos de ver en la gran pantalla. Todos y cada uno de quienes forman el reparto, desde Resines hasta Elvira Mínguez, pasando por todo el personal de cocina, juegan un papel esencial en la trama  y conforman lo más destacable de La Cena:  la crispación entre ambos bandos y su juego de insultos y tropelías.

Durante el coloquio post-proyección de la película, Gómez Pereira  comentaba cuáles habían sido sus influencias directas a la hora de idear y realizar esta película. Por un lado, ponía como ejemplos a “Jojo Rabbit” (Taika Waititi, 2019) e “Inglourious Basterds” (Quentin Tarantino, 2009) respecto a la capacidad de la película de reírse de una historia nacional trágica, sin miedo a hacer burla de los altos cargos de la época o violentarlos, aunque no le habría venido mal acercarse más en este aspecto a la película de Tarantino. Por otro lado, también decía haberse basado en “The Grand Hotel Budapest” (Wes Anderson, 2014), por cómo se desarrolla toda la historia en el Hotel Palace, donde los acontecimientos arañan lo surrealista, los personajes tienen un carácter peculiar -véase la caracterización de “Chapero”-, y todo se encuadra en una meticulosidad visual y técnica que recuerda a la cura de Anderson.

Además, rememora  una tendencia por abordar temas de gran relevancia con una mezcla de humor negro y critica social, que recoge a muchos de los grandes de nuestro cine. Entre ellos, podemos observar las similitudes con el gran Luís García Berlanga pues, en palabras del director, La Cena bebe directamente de “El Verdugo”.

No es perfecta en su totalidad, pues peca en el último tramo, con el plan de fuga, de inmediatez y facilidad. La película genera un ambiente tenso durante lo que es una jornada asfixiante, que basa su desasosiego en la anticipación que recae en el espectador, debido al abanico de posibilidades que puede conllevar su resolución. Sin embargo, acaba resolviéndose de una manera plana y sencilla que no corresponde con lo enrevesado del guión hasta entonces. He echado en falta algún giro, aunque hubiera supuesto alargar la película, habrían sido minutos que hubieran aportado más que quitado. Acercar los sucesos del plan a lo humorístico o lo trágico y no al mero desarrollo de los acontecimientos le habrían otorgado al público un clímax impactante y memorable.

Para finalizar, rememoramos la frase de Alberto San Juan: “en la España actual, no hay cabida para personas como yo”. Que sirva el cine como método disuasorio de las tendencias represivas y conservadoras que siguen teniendo cabida en la sociedad actual y para que no nos olvidemos de lo que un día fuimos. 

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