Hace unos años, me llegó por redes la recomendación del cine de Lucile Hadžihalilović. Me adentré de pleno con la promesa de no dejarme indiferente y, sin duda, su película “Earwig” (2021) cumpliría con creces con el propósito. Fue tal el desconcierto que me produjo, que no conseguí que me entrara por los ojos. Sin embargo, unos años después me topo con una película suya en La Mostra de València y las ganas por verla me remueven por dentro.
“La Tour de Glace” se trata de una adaptación de la obra de Hans Christian Andersen “La Reina de las Nieves”, ambientada en los setenta. Jeanne, inmensamente interpretada por Clara Pacini, sueña con marcharse de la casa donde fue acogida y descubrir mundo. En su escapada hacia la realidad, su vida choca con los cuentos que le gustaba contar a su hermana, pues acaba penetrando ilícitamente en el rodaje de un filme acerca de la Reina de las Nieves. Es tal la intrusión que acaba por convertirse en una de las actrices principales y mano derecha de la actriz protagonista, la flamante Reina de las Nieves, Marion Cotillard.
Desde que Jeanne abandona su casa, todo el ambiente que la rodea se muestra intimidatorio y siniestro. Ningún personaje de los que van apareciendo invita a la confianza de nuestra protagonista, envuelta en una travesía digna de película de terror. Así transcurre “La Tour de Glace”, hasta que aparece el personaje de Marion Cotillard y la película cambia ligeramente. Todo comienza a girar en torno a su relación indescifrable, pues a tramos parece una materno-filial, a ratos erótica y, sin duda, incómoda y peligrosa, lo cual mantiene los aires de tenebrosidad en el filme.

A partir de aquí, nos vemos sumidos en un sinfín de superposiciones entre realidad, rodaje y sueños, en un sinsentido asfixiante, en una oscuridad que te impide dilucidar de dónde proviene el peligro que acecha a Jeanne. Se emplea un amplio repertorio de simbología, de escenarios fantásticos y de metacine, en el que la historia de nuestra película y de su película se entrelazan hasta convertirse en una sola. Todo este entramado se acaba resolviendo de una manera impactante e inesperada, como era de esperar tras todo el desasosiego de su narrativa.
En definitiva, “La Tour de Glace” es una película de altas pretensiones que se aleja de cualquier historia y narrativa arquetípica. Lucile Hadžihalilović nos trae una propuesta novedosa en base a una historia popular y clásica. Sin duda que será de las mejores posicionadas en la sección Xaloc y recomendamos profundamente acudir a la próxima sesión del festival y, de no ser posible, no dejarla pasar cuando llegue su estreno a la cartelera.
Como curiosidad, para los y las fans del cine de Gaspar Noé, este cuenta con un rol en la película, ya que se trata del marido de la directora de la película.


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