Nunca me gustó el cine de terror. Quizá, especulaciones junguianas aparte, nunca haya sido santo de mi devoción por culpa de mi hermano mayor. Sí, él, figura de apego y compañero del que tanto presumo, decidió que para mí, que con suerte contaba hasta diez, ya era hora de mirar al miedo de frente. Recuerdo aquel visionado de Zombieland (Ruben Fleischer, 2007), que muchos -como mi hermano- consideraréis una comedia, como una pesadilla atroz de mi infancia. ¿Qué ocurrió después para que hoy esté escribiendo sobre otra película de zombies?
Aunque pareciese decidido a proteger mi psique del horror, finalmente volví a caer en la trampa. Esta vez, muchos años más tarde, no hubo hermano mayor ni extorsión alguna. En medio de una noche que pasé solo en casa, compré un billete de ida llamado [REC] (2007), pilotado por Jaume Balagueró y Paco Plaza, y desde entonces todo ha cambiado. Aquello que antaño fue rechazo y pánico irracionales, hoy es entrega y, sobre todo, fascinación.
El film en cuestión, a través del formato de “metraje encontrado” -ya de por sí escalofriante-, arranca con la reportera Ángela Vidal (Manuela Velasco) presentando el programa televisivo “Mientras usted duerme”, cuya premisa es recorrer la noche barcelonesa junto a su camarógrafo, Pablo (Pablo Rosso). Esa misma madrugada, cuando retransmiten las actividades de un equipo de bomberos, se ven inmersos en una anómala emergencia que escalará en índice de peligrosidad hasta lo bizarro. La trama se desarrolla en un bloque céntrico, donde varios vecinos alertan los gritos de una anciana inquilina que parece haberse atrincherado en su cuarto. Dos policías, junto a Ángela y Pablo, irrumpen en lo que está a punto de convertirse en la escena del crimen, epicentro de un “Mientras usted duerme” definitivamente atípico. Una vez los periodistas abandonan la vivienda, descubren que el ejército ha puesto el edificio en cuarentena, negándoles toda posibilidad de escape. No les queda otra que seguir adelante con la retransmisión para así, al menos, registrar su odisea.

Envidio profundamente a quienes acudieron a su estreno en cines, afortunados testigos del “fenómeno REC” que arrasó las carteleras españolas. En el reciente documental [REC] Terror sin pausa (2022), sus autores rememoran con evidente nostalgia las primeras proyecciones: aquellos aullidos, espasmos y retortijones que sacudían cada sala del país y que, en su conjunto, ya corroboraban la excelencia del largometraje. Es más, [REC] conquistó al público del Festival Internacional de Sitges y obtuvo hasta tres nominaciones a los Premios Goya del año 2007, alzándose con la estatuilla en las categorías de “Mejor montaje” y “Mejor actriz revelación” (David Gallart y Manuela Velasco, respectivamente).
La película de la que os hablo, de modesta producción, reventó las taquillas con hasta 32 millones de dólares de recaudación, lo cual apresuró su remake hollywoodense, Quarantine (2008). Su éxito se debe mucho a lo siniestro del argumento, fusión de lo familiar con lo extraño. Un patio de vecinos normal y corriente es filmado por unos reporteros, ¿qué podría salir mal? Es esta cotidianidad la responsable de que, pese a contemplar un macabro catálogo de sucesos, no queramos despegar los ojos de la pantalla. Cada célula de mi cuerpo demandaba un frame más, un último remate de locura aunque este me impidiese conciliar el sueño.
Heather Fiveson, en su ensayo académico Horror and society, hace uso de la idea de Jacques Lacan del “estadio del espejo” para teorizar cómo el cine refleja deseos y carencias humanas. Siguiendo esta lógica, el género de terror canaliza aquellos impulsos que Freud ubicaría en el Ello de una forma segura y controlada, esquivando las fauces de lo socialmente admisible y suministrando al espectador cierto goce. La amígdala, ese rincón del cerebro que procesa las emociones, recibe un cargado cóctel de miedo y placer cada vez que vemos una película como [REC]. Y, en este sentido, Fiveson también rescata las palabras del investigador Adam Lowenstein para afirmar que el cine permite “abordar los traumas históricos y confrontar a los espectadores con ellos”. Del mismo modo que, según la autora, The Purge (2013) representa la lucha de clases -desde una óptica marxista- o Get Out (2017) denuncia el racismo, podríamos decir que [REC] ilustra el miedo a lo invisible, al contagio. Y, por otro lado, a las estructuras de control.

En estas fechas, de marcado interés por lo grotesco, es oportuno plantear qué función cumple el terror en nuestras sociedades o qué representan los monstruos que aparecen en la gran pantalla. Resulta más importante que nunca detenerse a estudiar -sin desmerecer, estigmatizar o criminalizar al espectador- ciertas tendencias como el splatter, un subgénero de terror en el que abunda lo gore, las vísceras y la sangre. La profesora Margarita Cuéllar Barona, en la línea de Hiveson, realiza un análisis histórico del cine de terror y concluye, respecto al subgénero antes citado, que “reconocer la manera como el cine de horror se capitaliza del desprecio cristiano sobre el cuerpo resulta clave para entender algunos aspectos detrás de la fascinación por las películas que conforman el splatter”.
Volviendo a [REC], resulta sugerente que la sociedad española del momento, al borde de la crisis financiera del 2008, acogiera con tanto entusiasmo esta cinta de terror. De igual modo que yo, cuando vi Zombieland, imaginé la posibilidad de una invasión zombie como el peor de los escenarios, me atrevo a plantear que algo de lo que cuenta [REC] aterraba -y aterra- especialmente a los españoles: la represión. En el momento que Ángela y Pablo son privados de escapatoria, reconocemos dos monstruos: una peligrosa infección y el autoritarismo de las fuerzas de seguridad. La violencia heredada del franquismo y la indiferencia institucional ante el inminente colapso económico son algunos de los ingredientes que pudieron haber potenciado el picante de [REC]. Siguiendo el pensamiento de Robin Wood, “el cine de horror opera de manera similar a los sueños, en la medida en que revela temas que no pueden ser abiertamente enunciados” (Cuéllar, 2007).

Cuéllar Barona, M. (2007). La figura del monstruo en el cine de horror. Nómadas, (26), 227–246. Universidad Central, Colombia.
Fiveson, H. (2021). Horror and society [Trabajo académico, Lynn University].
Wikipedia contributors. (2025, March 10). Robin Wood (critic). In Wikipedia, The Free Encyclopedia. from https://en.wikipedia.org/w/index.phptitle=Robin_Wood_(critic)&oldid=1279688658


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