Maniatic Fest abre sus puertas con el largometraje de la esperada nueva adaptación del maestro del terror Stephen King. Esta es The Long Walk (2025), a manos de Francis Lawrence.
Al visionar esta película, uno rápidamente puede ver semejanzas con la obra The Hunger Games (2008) de Suzanne Collins y su adaptación cinematográfica. De hecho, el propio Francis Lawrence, director de esta película, también dirigió The Hunger Games: Catching Fire (2013), The Hunger Games: Mockingjay Part 1 (2014) y part 2 (2015). Más recientemente, también se pueden encontrar semejanzas con la serie Squid Game (2021).

Parte del encanto de esta película es su premisa aparentemente simple. Situado en una distopía en Estados Unidos, bajo un estado policial, 50 chicos jóvenes son seleccionados para participar en una competición anual, en la que el ganador recibirá una suma importante de dinero y la posibilidad de elegir un deseo. El juego consiste en mantener una velocidad de 3 millas (5 km/h). Si no mantienen esta velocidad, se les da un aviso y, así sucesivamente, hasta tres. Si después del tercer aviso no recuperan la velocidad mínima, son eliminados del juego (y de la vida).
Originalmente, Stephen King (bajo el pseudónimo de Richard Bachman) escribió The Long Walk, enfurecido por lo sucedido en la, aún, reciente guerra de Vietnam. El gobierno de EE. UU enmascaró una masacre bajo la excusa del honor americano. Se sintió molesto por como vendían a los soldados estadounidenses como grandes guerreros honorables que luchaban por la libertad, siendo realmente mandados a morir sin ningún plan en concreto. Por si esto fuera poco, los que volvían eran vistos como cobardes ante los militares que participaron en la Segunda Guerra Mundial , ya que ellos sí ganaron.
Esto se ve reflejado en la larga marcha, en como el coronel (Mark Hamill), tanto en la carta de elección para participar en la competición, como en la explicación antes de que comience, no para de llenarse la boca con que son héroes y que la muerte de cada uno de ellos es honorable y será siempre recordada cuando realmente solo es entretenimiento. La larga marcha para Stephen King es una metáfora de la guerra de Vietnam, de cómo el evento en sí es solo un medio de entretenimiento para las masas (esto en el libro se ve más evidente porque allí los espectadores podían ver la larga marcha en todo su recorrido mientras que en la película esto solo se ve cuando quedan dos).

Tanto el libro como la película resaltan lo frívolo que tienes que ser para ganarla. Peter McVries #23 (David Johnson) resalta en una frase el carácter frívolo, individualista y egoísta que deben tener aquellos que ganan la larga marcha. Lawrence aprovecha la situación para traer la crítica a la guerra de Vietnam a la actualidad, en una crítica al sistema capitalista, dotando a la obra de una serie de temas que el libro no tenía o, al menos, no muestra con tanto énfasis.
La película se enfrenta al miedo al aburrimiento que puede causar el estar encerrado en una sala durante dos horas con los mismos personajes y en un mismo lugar, aunque cambie lentamente. Pero esto lo soluciona al dotar de carisma a los personajes y hacerlos entrañables, dándoles pasados más interesantes y profundos que en el libro. La película decide centrarse más en los personajes y en la acción durante la larga marcha, de hecho, la película prácticamente ocurre en la competición, excepto por un par de flashbacks y sueños que tiene Ray Garraty #47 (Cooper Hoffman).
Además, añadir el concepto de los cuatro mosqueteros ayuda mucho a la película. En un evento que busca destacar el individualismo y aplastar al otro, como sucede en nuestro mundo capitalista, estos cuatro competidores deciden unirse para entretenerse y ayudarse dentro de lo posible, aunque saben que solo puede sobrevivir uno de ellos. Esto es un gran mensaje en favor de la ayuda al otro y de la camaradería en esta época llena de individualismo tóxico y egoísmo. En contraposición a los cuatro mosqueteros, encontramos al personaje de Gary Barkovitch #5 (Charlie Plummer), quien representa la figura del hombre capitalista. Quien dice no buscar amigos, ya que no le ayudan a cumplir sus metas y, de hecho, no solo juega únicamente en su favor, sino que perjudica a otros con intención de obtener ventaja. La película conscientemente quiere que cojas odio a este personaje, este modelo de empresario burgués que solo quiere beneficiarse a sí mismo. Finalmente, este personaje ante los tres mosqueteros restantes quiere obtener su redención. No le para de carcomer la culpa de haber sido el asesino indirecto de Rank #19 (Daymon Wrightly) y se le revela que no le ha servido nada ser egoísta y que prefiere antes una amistad sincera antes de morir en la más absoluta soledad, aunque obtenga todo lo que quiera.
El libro, por una parte, sacrifica más la profundidad de los personajes, en favor de darle mayor importancia al contexto del estado distópico en el que viven. Como crítica a la película, su director, muy influido por haber dirigido los juegos del hambre, decide darle un final parecido al de éste, cambiando el original del libro. No quería caer en la obviedad y que la historia se hiciera predecible. Decide que los personajes sean conscientes del sistema en el que están viviendo, tanto dentro de la larga marcha, como en sus vidas. Se les lleva prometiendo a todos riquezas si son los que más se esfuerzan, y que mejorarán sus vidas a cambio de su sudor y de pisotearse unos a otros. En un momento de la pelicula deciden en un esfuerzo de relevarse insultar a la competición y al coronel. En suma a esto, Collie Parker #48 (Joshua Odjick) decide asaltar a uno de los militares, robarle su fusil y matarlo. Con este gesto muestra su descontento, tanto con la competición como en el mundo en el que vive.

Son conscientes de que casi ninguno consigue lo que tanto el burgués como el coronel les prometen y prefieren cambiar las reglas, eligiendo que el ganador de la competición mate al coronel. En esta maniobra arriesgada quieren un grito de esperanza y una posibilidad de cambio en sus infernales vidas. Sin embargo, al verlo en un arrebato por intentar ser original acaba diciendo lo mismo que otras obras ya vistas que no aportan mucho más. Tanto The Hunger Games como Squid Game ya exploraron el hecho de acabar con el juego y el sistema mediante el asesinato del organizador de dichos juegos, que como ellos expresan, tanto no va a cambiar las cosas porque pondrán a otro coronel. Podrían, por otra parte, manteniendo el enfoque político, el ganador de la larga marcha podría haber utilizado su influencia mediatica para denunciar lo perpetrado por Estados Unidos tanto en el juego, como en la vida de los ciudadanos, por ejemplo obligando a militares a matar a civiles solo por haber aceptado participar en este juego.
En conclusión, la obra, buscando diferenciarse y, al mismo tiempo, respetando el material original, busca transmitir su propio mensaje anticapitalista, dándole un giro a la novela original, siendo destacable en su intento. Puede que en un futuro con el tiempo consiga estar a la altura y sea igual de memorable o, al menos, recordada junto a otras memorables adaptaciones del maestro del terror Stephen King como Carrie (1976) de Brian De Palma, The Shining (1980) de Stanley Kubrick, Christine (1983) de John Carpenter o Misery (1990) de Rob Reiner. Aunque diferenciándose de todas estas en que, The Long Walk enfatiza más la crítica social y la relación entre sus personajes protagonistas. Aun así, no pierde los puntos de terror marcados por la visceralidad de las muertes de los competidores y cómo se degradan físicamente a medida que avanza el filme.


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