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  • Pieces of a foreign life (2025): Los fantasmas de la guerra tras el exilio

    Pieces of a foreign life (2025): Los fantasmas de la guerra tras el exilio

    Gaya Jiji gana la Palmera de Plata con Pieces of a foreign life, sobre una refugiada siria que trata de reconstruir su vida en Francia

    En primer lugar, para la gente que no ha visto la película, ¿puedes explicar un poco de qué se trata?

    La película habla de Selma, es una mujer que cruza el mar y Europa para llegar a Francia durante la guerra en Siria, dejando atrás a un hijo de 7 años y a un esposo que desapareció en la guerra de Bashar al-Ásad.

    Al llegar a Francia comienza su lucha por conseguir los papeles para poder quedarse, y conoce a Jérôme, un abogado que la ayuda a tener sus papeles. Un amor nace, una historia de amor que va a nacer entre estas dos personas, que entregarán sus vidas a dos en cuestión.
    Así que es la película de la lucha de una mujer para obtener el derecho de asilo, pero también la lucha de una mujer para estar enamorada.

    Y también vi tu última película, My Favourite Fabric, me encanta por cierto. Habla de la joven inocente justo antes de la guerra civil siria. Y esta nueva trata de una mujer adulta y madura, ya después de toda la guerra. Quería preguntarte si es una especie de continuidad de la última película.

    Sí, exactamente, eso es cierto. En realidad, para mí el personaje de mi primera película era alguien que buscaba su liberación sexual. Fue al comienzo de la guerra en Siria y cómo esta liberación puede convertirse en un acto político en un momento dado.
    Y al final de Mi tela favorita vemos al personaje principal que se despide un poco de la ciudad de Siria, y para mí sí, continúa un poco ese camino: finalmente se va, cruza el mar y se instala en un nuevo país para tener una nueva vida.

    El nombre original de la película en Francia es L‘Étrangère (La extranjera), y creo que la película muestra esta idea a la perfección. Sobre cómo tratar de reconstruir la identidad de la persona. Hoy en día hay mucha gente que tiene que migrar, ¿cómo crees que tu película y el cine en general pueden ser algún tipo de ayuda para la gente que lo mira, o quizás algún tipo de terapia?

    Bueno, sí. Primero que nada, espero que esta película, para personas que ya están convencidas, les permita ver más claramente cómo es la vida de un exilio. Cómo es luchar todos los días para mantenerse vivo por dentro, no solo físicamente.
    Y espero que, incluso si es difícil, también pueda hablar a personas poco convencidas, decirles que estas personas arriesgan su vida para llegar. No lo hacen solo para recibir asistencia social; lo hacen porque están en peligro en su país. Hacen un viaje muy muy peligroso. Y al llegar a esta nueva tierra, con la historia que traen, pueden hacer avanzar a otros que ya viven aquí.

    Finalmente, todos en la película —la pareja que se crea entre Selma y el abogado— crecen. Avanzan a través de la historia del otro. Incluso si una historia es menos trágica que la otra, para mí estas dos personas vienen de orígenes muy diferentes, de países diferentes, vidas diferentes, pero trayendo la historia de uno al otro avanzan juntos.

    Así que creo que siempre podemos aprender algo de la historia de alguien que vino de otra parte.

    También encontré algo muy interesante en la película, respecto a cómo se habla de la regulación de Dublín, la burocracia del proceso para un refugiado o un inmigrante…Creo que es muy difícil traducir un ser humano, una dignidad o una experiencia, en algo burocrático. ¿cómo querías expresar esta idea?

    Sí, quería hablar de esta cuestión que me pareció un poco absurda. Hay un tipo de absurdo dentro.
    Yo no entendía realmente este procedimiento de la Unión Europea, porque algunos países del oeste abrieron sus puertas a inmigrantes, y al mismo tiempo otros países que ellos debían cruzar —como Hungría, Bulgaria, países de los Balcanes— los detenían y los maltrataban.

    De acuerdo con el procedimiento, tenían que dejar sus huellas allí, porque era el primer país por el que cruzaron o donde fueron arrestados, cuando esos países no querían inmigrantes en absoluto.

    Y este procedimiento hacía muy complicado obtener papeles luego en países como Alemania, Francia, España o los países escandinavos.

    Así que no entendí cómo la Unión Europea no puede tener un procedimiento común cuando hay países que maltratan inmigrantes y les obligan a dejar las huellas, incluso poniéndolos en prisión. Después, como dejaron las huellas allí, no pueden solicitar asilo en otro país. Me pareció como algo totalmente absurdo. Por eso quería hablar de esto.

    Y en un momento, la heroína de la película se corta los dedos porque no encuentra otra solución. Muchos inmigrantes hacen esto: investigué y hay quienes se queman con ácido para esconder sus huellas. Es un intento de ocultar la identidad para obtener papeles. Me pareció completamente absurdo.

    En las dos películas vi algo así como una “mirada especial” tuya. No sé si por los personajes femeninos, sus personalidades, o la forma en que hablas de la pasión, del amor, del pasado. ¿Cómo describirías tu cine?

    Sí, en primer lugar es cierto que en las dos películas el personaje principal es una mujer. No es que solo quiera hablar de mujeres, sino que la causa de las mujeres es algo que realmente me impulsa a hacer cine.

    En las dos películas, a pesar de la diferencia en la historia, es la historia de una liberación y emancipación de una mujer.
    Y para mí, siempre, en mi cine, no quiero tratar las cosas de manera frontal —ni el conflicto sirio, ni la guerra, ni el exilio— sino tratarlas desde la intimidad: el silencio, las miradas, los sentimientos, la sensualidad. Vincular las pequeñas historias con las grandes historias.

    Y relacionado con esto, ¿podrías decirme algo de tu inspiración cinematográfica?

    Bueno, para My Favourite Fabric sí estaba muy influenciado por Belle de jour, era un poco mi referencia.
    Para Pieces of a foreign life admito que no tenía una verdadera referencia. Siempre hay películas que inspiran: por ejemplo, la película de Fatih Akin, The Edge of Heaven . Es muy diferente, pero habla sobre qué significa ser un extranjero, cómo cruzando al otro lado puedes finalmente encontrarte a ti mismo.
    Así que podría decir que esa película me impactó y me inspiró, incluso siendo muy distinta a la mía.

    ¿Estás trabajando en otro proyecto?

    Sí, pero todavía es el comienzo. Quiero que la tercera película sea parte de esta trilogía.
    En la primera película fue la guerra; en la segunda, el exilio; y en la tercera es el regreso a la infancia: la Siria de los años 80.
    Qué significa crecer bajo una dictadura, querer ser artista en un periodo marcado por grandes cambios internacionales, como el final de la Guerra Fría. Cómo vive un niño todo esto, cómo logra preservar sus sueños naciendo y creciendo en una dictadura. Esto es solo el comienzo.

    Muchas gracias.

    Gracias, gracias a ti.

  • La voz de Hind Rajab (2025): Tú debes vivir para contar mi historia

    La voz de Hind Rajab (2025): Tú debes vivir para contar mi historia

    Fin. Créditos. Cientos de nombres recorren la pantalla. Fundido a negro. Y vuelve la luz. Descubro que la sala está llena. Me extraño. Hace algo más de una hora que siento una profunda soledad. Alguien llora. Abandono el cine en completo silencio, sorteo una pareja que se abraza y, por fin, alcanzo la calle. Me despido de unos amigos. Ahora, esta vez sí, estoy solo. De camino a casa me detengo. Pienso en la película, escucho a Hind y siento culpa por no anegarme en llanto. Cómo, por qué, hasta cuándo.

    Recuerdo mi infancia como un largo día en la playa. Llenar un cubo de agua, correr sobre las rocas, crecer con los pies mojados. Hoy contemplo el mar y siento una punzada. Y en él, me sumerjo sabiéndome parte de la hemorragia. El Mediterráneo es una morgue que nadie visita. No es más que un charco entre mis álbumes de fotos y un pueblo que pide auxilio. Qué pensarán los peces, las algas, las olas. A un lado, bañan castillos de arena y, al otro, cadáveres.

    El 29 de enero de 2024, una niña palestina llamada Hind Rajab viajaba junto a sus primos y tíos. Huían del barrio de Tel al-Hawa, en la Franja de Gaza, tras recibir la orden de evacuación del Ejército israelí. Este, cuando patrullaba ilegalmente la barriada, acribilló el coche de la familia dejando a la pequeña Hind rodeada de seis cadáveres. Así permaneció durante las siguientes horas: escondida en un habitáculo lleno de sangre y metralla, sola, invisible. La Media Luna Roja Palestina logró contactar con ella, dejando para la posteridad una llamada telefónica para la que no existe calificativo.

    Equipo de La voz de Hind Rajab en el Festival Internacional de Cine de Venecia, posando con la foto de la niña asesinada por las fuerzas armadas de Israel.

    Apoyándose en el registro original, la cineasta tunecina Kaouther Ben Hania reconstruye los hechos en su última película, La voz de Hind Rajab (2025). Durante una hora y media, nos internamos en la Media Luna Roja en Cisjordania, donde se coordinan los rescates de la población gazatí asediada. El rodaje se produjo clandestinamente en Túnez y consta de una única ubicación: la oficina. De esta forma, se omite la representación explícita de los crímenes narrados, señalando que el impacto de los proyectiles no se limita a Gaza sino que también desola a quienes luchan contra la maquinaria genocida israelí. En palabras de la directora, “a veces lo que no se ve es más devastador que lo que se ve”.

    La voz de Hind Rajab nos grita al oído que todo está perdido. Un Estado asesina niños por miles y bombardea ambulancias sin que nadie -ni la ONU, ni la UE, ni cualquier escuadrón de corbatas impotentes- le pare los pies. Israel lleva décadas operando al margen de toda legislación, y la condena más contundente no proviene de ningún tribunal. Quienes nos alzamos contra la barbarie no somos jueces, políticos o militares; somos estudiantes, artistas y trabajadoras. Es aquí donde el cine ha de articularse como altavoz que proyecte la resistencia palestina.

    Por su parte, Hollywood se ha convertido en un bastión para los sionistas, cuyos crímenes son legitimados por figuras de la talla de Quentin Tarantino, Michael Douglas o Jamie Lee Curtis. Películas como la de Ben Hania pugnan por arrancar el velo mediático que Israel, con la complicidad de Occidente, ha impuesto a la población gazatí. Y, en este sentido, es importante la cautela ante las “pequeñas victorias” como el Oscar al documental No Other Land (2024) mientras las bombas siguen cayendo y la ayuda humanitaria es sistemáticamente bloqueada.

    Es más, Odeh Hadalin, el activista y cocreador del documental galardonado, fue asesinado por un grupo de colonos en la Cisjordania ocupada. En tan sólo unos meses, el palestino pasó de ser premiado por la prestigiosa Academia a recibir un disparo mortal que, a todas luces, también lleva sello estadounidense. Esta disonancia entre palabras y hechos no huele a nuevo. Es el mismo cimiento de la propaganda proisraelí, así como de la falsa solución de los dos Estados o del relato que señala el 7 de octubre como detonante de la “guerra” que se empeñan en justificar.

    Respecto a La voz de Hind Rajab, el reconocimiento internacional no cesa: León de Plata en Venecia, Premio del Público en San Sebastián y, aquí en València, Premio del Público de La Mostra. Ante una industria del entretenimiento acrítica –e históricamente regida por intereses imperialistas– es vital hacer del cine nuestra mesa de trabajo. Filmes como este han de integrarse en un todo resistente, un cuerpo que luche y desactive las lógicas del terror que dicta la Casa Blanca. No podemos dejar caer los testimonios palestinos en lo anecdótico, lo puntual, lo irrelevante. Cada Hind Rajab y cada Odeh Hadalin encarnan miles de vidas borradas del mapa. Miles de cuerpos desaparecidos bajo los escombros de sus casas.

    Hind Rami Iyad Rajab (هند رامي إياد رجب‎; 3 de mayo de 2018 – 29 de enero de 2024)

    Como espectadores, no podemos pretender que todo suceda en la pantalla. Celebramos cada proyección, cada coloquio, cada festival que alienta la lucha contra el genocidio. Pero no es suficiente. No basta con horrorizarse y sollozar en esta cómoda butaca; hay que salir, hacer visible, molestar. Que el cine no sea en vano. Como profetizó el palestino Refaat Alareer, asesinado en septiembre de 2023:

    Si debo morir

    tú debes vivir

    para contar mi historia

    para vender mis cosas

    para comprar un trozo de tela

    y algunos hilos,

    (hazlo blanco con una cola larga)

    para que un niño, en alguna parte de Gaza,

    mientras mire a los ojos al cielo

    esperando a su padre que se fue entre las llamas

    –y no se despidió de nadie

    ni siquiera de su carne

    ni siquiera de sí mismo–

    mire el volantín, el volantín que me hiciste, volando alto

    y piensa por un momento que hay un ángel ahí

    devolviéndole amor.

    Si debo morir

    deja que traiga esperanza

    deja que sea una historia.

    En recuerdo de las víctimas del genocidio palestino y de todos los pueblos saqueados y exterminados por el imperialismo a lo largo de la historia. En este Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino nuestro corazón está al otro lado del mar Mediterráneo.

    Sumūd

    صمود

  • Entrevista a Luca Vergoni

    Entrevista a Luca Vergoni

    Entrevista completa a Luca Vergoni, actor protagonista de la nueva películo de Virgilio Villoresi: Orfeo.

    Lo primero que quiero pedirte es que te presentes un poco a ti mismo y que presentes también un poco la película, para quienes aún no la han visto.

    Bueno, soy Luca Vergoni, hola a todos.
    La verdad, no sé muy bien cómo presentarme. Soy actor, empecé en el teatro haciendo papeles pequeños, a veces mudos, y poco a poco fui ganando más espacio y más texto. Luego tuve mi debut como antagonista en la película La Escuela Católica, que cuenta un episodio terrible de la crónica negra italiana, donde interpreté a Angelo Izzo.

    Y luego, en realidad, justo al año siguiente conocí a Virgilio y empezamos a trabajar enseguida, por supuesto después de la audición, a trabajar en la película. Orfeo está basada en Poema a Fumetti de Dino Buzzati, que es —creo— el primer cómic italiano oficialmente reconocido, y es una reinterpretación del mito de Orfeo y Eurídice. Buzzati ya era bastante visionario cuando lo escribió, porque tenía un imaginario muy potente.

    Y Virgilio, en el storyboard y en la puesta en escena, quiso resaltar aún más su idea de cine, destruyendo quizá una estructura más clásica y haciendo una película que fuese realmente un viaje onírico al interior del infierno y de todo el amor que Orfeo siente por Eura.


    ¿Cómo han sido las primeras sensaciones después de presentar la película aquí y también en el festival de Venecia?¿Cómo ha ido la acogida por la crítica y por el público general?

    Presentarla en Venecia fue para nosotros una pequeña victoria, casi un milagro, porque la película es independiente, y no teníamos ningún tipo de certeza en cuanto a la distribución. Así que cuando nos seleccionaron fue una alegría inmensa. La presentación fuera de concurso en Venecia también fue muy bien.

    Era una proyección especial a las doce y media de la noche, así que el público quizá llegó un poco cansado, pero quienes la vieron salieron satisfechos; muchos nos comentaron que habían sentido estar dentro de un sueño, así que para nosotros fue todo un triunfo.
    Volver a presentarla aquí en Valencia ha sido una sorpresa y también una alegría, por eso Giulia y yo hemos venido. Me sabe mal que Giulia no esté ahora con nosotros porque tuvo que irse enseguida, pero estuvimos encantados de aceptar la invitación.

    También me da pena que Virgilio no haya podido venir, pero está trabajando en otras cosas y ya ha empezado a imaginar nuevos proyectos.


    ¿Cuál fue tu primera reacción antes de leer el guion. ¿Qué tiene este guion que lo hace tan diferente de otros?

    Más que sorprenderme al leer el guion, la sorpresa llegó cuando vi el storyboard de Virgilio. Solo viendo los dibujos y los encuadres que quería realizar entendí qué tipo de cine pretendía hacer: algo que se alejaba mucho de lo habitual.

    Hoy en día todo se rueda en digital, en locaciones reales, pero él quería rodar en celuloide, quería rodar obligatoriamente en un estudio con decorados, quería recrear esa magia de la pantalla típica del cine de otra época, que ahora se está perdiendo un poco.
    Cuando leí la escena y el storyboard quedé completamente fascinado y sorprendido por el valor que tuvo Virgilio.

    Algunas personas incluso me aconsejaron no hacerlo porque podía ser una película difícil o porque me quitaría mucho tiempo, pero yo me empeñé y al final valió la pena. Estoy muy contento.

    Con Virgilio trabajamos muchísimo sobre todas las versiones del mito, prestando especial atención a la de Dino Buzzati en el cómic. Desde ahí, además de reflexionar sobre las fases del duelo y la sensación de abandono, empezamos un trabajo muy físico, también porque toda la película está doblada, y ya sabíamos desde el inicio de la producción que sería así.
    Por eso trabajamos tanto el cuerpo y la creación de un personaje fuera del tiempo, para no darle ni contemporaneidad ni situarlo en un año concreto.

    Trabajamos físicamente dentro de los decorados porque teníamos que hacer que los lugares parecieran más grandes de lo que eran realmente. Rodábamos en un espacio más o menos del tamaño de este en el que estamos ahora, pero dentro había un bosque, una villa, un desierto… el mundo entero estaba dentro de ese estudio. Así que era importante pensar físicamente y visualmente en lo que luego veríamos en pantalla.

    Él incluso inventó algunos mecanismos para ver la película en directo, pero esas cosas debería explicarlas él, porque yo no sabría hacerlo.


    ¿Cómo fue trabajar con los elementos de stop motion que aparecen en la película?

    Fue bastante difícil, porque tienes que actuar frente a algo que no está realmente ahí. Lo más complicado, después de los primeros días de rodaje, fue calibrar la mirada, es decir, las distancias.
    (Alternativa: “ajustar la mirada con precisión”).

    Se nota mucho cuando miro un punto cercano y cuando miro uno lejano, y no teniendo una referencia real delante, muchas veces teníamos que ingeniárnoslas para que yo pudiera imaginar dónde estarían los muñecos y las miniaturas.
    En las escenas en las que compartimos la pantalla con la stop motion, yo en realidad rodaba muy pocos segundos al día.

    Hubo jornadas en las que rodaba cuatro segundos por la mañana y cuatro por la tarde, porque Virgilio necesitaba luego cuatro horas y cuatro horas más para animar todo lo que debía moverse a mi alrededor.
    Así que fue un trabajo interesante y muy complicado.


    ¿Intentaste inspirarte en otros personajes de otras películas y si eso te ayudó en tu interpretación?

    En realidad no vi nada ya existente para recrear lo que hice. Era más una idea de cine. Teníamos referencias que nos daba Virgilio.

    Una de las primeras películas que me hizo ver fue Los Poetas Malditos de Jean Cocteau, porque tenía en mente ese modo de rodar, ese imaginario.
    Pero luego nos mostró muchísimas otras experiencias visuales para entrar en el papel.
    Aun así, prefiero trabajar a partir de lo que leo y lo que soy capaz de imaginar, sin intentar imitar algo ya hecho.


    El film se estrena el 27 de noviembre en Italia. ¿Cómo llevas la expectación previa al estreno?

    Hemos empezado ya a promocionarlo porque se estrena el 27 de noviembre en Italia, y espero que tenga el reconocimiento que merece el trabajo de Virgilio y todo lo que ha hecho.
    Ya hemos empezado a movernos y a organizar proyecciones especiales en cines para que cada vez más gente pueda verla.
    Espero que muchos la vean y que muchos la aprecien.


    Y para terminar, ¿tienes algún plan futuro? ¿Una nueva película que puedas revelar?

    Pues sí. Normalmente a esta pregunta se responde “no puedo decir nada”, pero ha salido una nota de prensa, así que puedo hablar de ello.
    Ya han empezado a rodar una película de Samuele Rossi, que ha dirigido varios documentales y creo que este es su primer largometraje de ficción.
    Se titulará «Se venisse anche l’inferno«, y es una película ambientada en 1944.
    Más que eso prefiero no decir porque realmente no sé qué estoy autorizado a contar.

  • Orfeo (2025): Alarde de imaginario artesano

    Orfeo (2025): Alarde de imaginario artesano

    Tras haber sufrido con grandes propuestas de cine social, político y realista en la Mostra, la sección oficial nos sorprende con esta obra, radicalmente distinta al resto. “Orfeo” es una propuesta atractiva y heterogénea en su fusión de la ficción con innumerables elementos de stop-motion, tratando de alejarse de la realidad sin olvidar la relevancia de nuestros mundos interiores. La magia del cine vuelve a hacer de las suyas.

    Al nuevo filme de Virgilio Villoresi, basado en Poema a fumetti (considerado como el primer cómic italiano), se le concedió la gran oportunidad de estrenarse en el festival de Venecia. Las sensaciones fueron mixtas y ambivalentes, encontrando el punto de conflicto en la narrativa y forma. Tras haber podido verla en el 40 aniversario de la Mostra de València, estas enfrentadas impresiones no me causan ninguna sorpresa.

    Este tipo de cine está ligado a esta crítica y ninguno de los dos se equivocan en sus ideas. Michel Gondry (La sciencie des rêves, 2006; L´Écume des jours, 2013), uno de los mayores representantes contemporáneos del DIY (Do it Yourself) o cine artesanal y del que no os faltará un análisis próximamente, comentaba en una de sus entrevistas cuáles eran las objeciones a las que más hacía frente por parte de expertos del ámbito. Estas siempre le acusaban de dejar de lado la continuidad narrativa, el desarrollo dramático, la cohesión de sus elementos, el desarrollo de sus personajes…, con tal de priorizar desmesuradamente la forma, la preciosidad y la originalidad visual.

    No es aplicable la misma vara de medir para todas las producciones artísticas y no se deben apresar los afluentes que se alejan de la corriente principal. Pues, si así fuera, perderíamos aportes a la cultura por no poder analizarla desde lo normativo. En el caso del cine artesano, la narrativa es guiada por su relación a los elementos stop-motion y no mediante diálogos o imagen, como es habitual. Con Orfeo disfrutamos de un amplio repertorio de estas herramientas que nutren a la obra en un alarde de imaginación.

    En este contexto, Villoresi nos trae una reinterpretación del mito de Orfeo, en el que éste, presentado como un músico solitario (Luca Vergoni), se enamora profundamente de Eura (Giulia Maenza). Un amor que dura más bien poco, pues tal y como ocurre en el mito, Eura fallece repentinamente y es entonces cuando se emprende un viaje onírico hacia los confines de lo desconocido y sobrenatural. Esta travesía se aleja de ser un relato lógico y realista, es más, trata de evocar la lógica de los sueños (o pesadillas), convirtiéndose en un enfoque muy lyncheano de juego de interpretaciones y reinterpretaciones pensadas para ser ejercidas por el espectador. Y es que, para disfrutar la película de Villoresi, es necesario abandonarse a lo inconsciente, dejándose guiar por las imágenes sin buscar explicaciones inmediatas ni comprender las reglas que rigen tal realidad.

    Orfeo se convierte en un museo. Cada fotograma es un cuadro cuyos elementos son los encargados de mantener el hilo conductor, como el instrumento musical o los esqueletos y demonios. La experiencia de verla en el cine se corresponde directamente con la experiencia del protagonista que vive estos mundos, que actúa como guía por las diferentes salas del museo. Son los personajes los que soportan toda la carga emocional de la película. A través de ellos es como sentimos el duelo por la pérdida o la soledad y nos invitan a reflexionar más internamente acerca de lo fugaz de la vida y lo inquebrantable de la muerte.

    En definitiva, Villoresi viste su filme de gala con tal de infiltrar uno de los mayores temores de la humanidad, y consigue salir tan airoso que casi parece imperceptible hasta la digestión de las imágenes y hechos que despliega. Se trata, además, de una obra destacable por lo insólito de su existencia, pues es bien sabido que las películas de este linaje requieren un inmenso trabajo detrás de ideación y producción que habitualmente no halla correspondencia en el público.

    Por todo esto, cruzo los dedos desde aquí para que funcione en la taquilla italiana y se anuncie distribución en las salas españolas. Pues, os recomiendo a todos no fallar a vuestra cita con el cine y a mi me gustaría ir reservando fecha y hora.

  • Aisha can’t fly away (2025): Un retrato crudo y humano de la persona migrante

    Aisha can’t fly away (2025): Un retrato crudo y humano de la persona migrante

    Murad Mustafa triunfa en su primer largometraje: es nominado a Un Certain Regard y gana la Palmera de Oro de la Mostra de 2025

    No es la primera vez que Murad habla de una migrante sudanesa en su cine. En su primer cortometraje Ward’s Henna Party (2020) contó la historia de una madre soltera pintora de henna, y en 2023 en I Promise You Paradise a través del drama de un adolescente sudanés. Ambas películas cuentan con un estilo único y arriesgado, pero para nada comparable con su nuevo largometraje.

    La crítica Aisha can’t fly away ha sido muy dispar, algunos han opinado que es pretenciosa, lenta, o incluso aburrida. Mientras que otros, que han entrado en el juego de Murad, les ha parecido una maravilla. Puede parecer mundana o banal, excepto por las pinceladas de realismo mágico, pero es que la vida de una persona migrante es así. Chantal Akerman expuso la rutina de la mujer en Jeanne Dielman, 23 Commerce Quay, 1080 Bruxelles (1975), Murad Mustafa ha hecho algo parecido siguiendo el día a día de Aisha. Esta es una mujer sometida a la angustia de sus obligaciones y sus circunstancias. Esta sensación se transmite a través de esos planos largos y reflexivos, que con una fotografía excelente, hacen del espectador un testigo de la vida del migrante que quiere ganarse la vida. Además la historia cuestiona al espectador, las cosas no están claras, no son ni blancas ni negras, sino más bien grises, como la vida misma. Estas son algunas de las razones por las que esta película estuvo nominada a Un Certain Regard y ha ganado la Palmera de Oro de La Mostra 2025, y hacen de Murad Mustafa un director con un grandísimo talento.

    Entrevista al director Murad Mustafa y a la productora Sawsan Yusuf durante La Mostra 2025:

    Para comenzar, ¿podríais explicar brevemente de qué trata la película para quienes aún no la han visto?

    Murad Mustafa: La película trata sobre Aisha, una mujer migrante africana de 25 años. Vive en el barrio de Ain-Shams y trabaja ofreciendo atención médica a personas mayores, visitando cada día distintas casas. Aisha está atrapada en una relación con un chico egipcio y, además, se ve involucrada con un gánster que controla el vecindario. Se encuentra en medio de este triángulo: la presión de su entorno, su trabajo, sus pesadillas y su relación.
    Durante todo este proceso empieza a tener sueños inquietantes y aparece para ella un avestruz imaginario. Poco a poco, la película se sumerge en el realismo mágico.

    Has hecho cuatro cortometrajes y este es tu primer largometraje. En tus obras suelen aparecer como protagonistas mujeres, madres solteras o inmigrantes sudanesas. ¿Por qué te interesan estos temas?

    Murad Mustafa : Soy hijo único y me crio solo mi madre. Siempre estuve muy ligado a las historias que ella me contaba y aprendí a ver el mundo a través de sus ojos. Por eso conecto con este tipo de personajes y continúo trabajando con historias relacionadas con ella.

    Me gusta mucho el personaje de Aisha. Creo que no la victimizas ni caes en clichés: es fuerte y compleja. ¿Dónde encontraste la inspiración para crearla y cómo la describirías?

    Murad Mustafa: Quería continuar lo que había empezado en mis cortos sobre personajes migrantes africanos. La inspiración llegó cuando vi a una niña migrante africana en un autobús de El Cairo: dormía profundamente y, de repente, despertó gritando y llorando. Desde entonces empecé a pensar en Aisha, en sus sueños, sus pesadillas y su vida en la ciudad.

    Sawsan Yusuf: Aisha es muy silenciosa, pero por dentro lleva una gran multitud de emociones. Lo guarda todo hasta que llega un momento en el que ya no puede más, y eso se manifiesta en sus pesadillas y en la aparición del avestruz imaginario.
    Es un personaje fuerte, pero no es ni “blanca” ni “negra”: tiene matices, puede ser muy buena y también muy dura. A veces es usada por la gente, pero también puede usarlos a ellos.
    Murad insistió desde el principio en que no fuese un personaje pasivo o débil, porque eso le quitaría su narrativa. Aisha, en una palabra, es una luchadora.

    En la película no hay mucho diálogo, pero las imágenes hablan por sí solas. ¿Por qué decidiste contar la historia de esa manera?

    Murad Mustafa: Creo que en el cine “menos es más”. Si hay menos diálogo, la imagen adquiere más fuerza en pantalla. Me encanta narrar visualmente: no a través del diálogo, sino de las emociones que transmiten las imágenes. Ya había trabajado así en mis cortos y quise continuar en mi primer largometraje.

    ¿Podrías hablarme de tus influencias cinematográficas?

    Murad Mustafa:
    Por supuesto. Me inspira mucho Youssef Chahine, uno de los directores más importantes de Egipto y del mundo árabe.
    A nivel internacional admiro a los hermanos Dardenne, a Pedro Costa —especialmente por su manera de retratar a los migrantes en Portugal y su tratamiento del color— y también a Lars von Trier.

    Para terminar, ¿estás trabajando en un nuevo proyecto?

    Murad Mustafa: Sí, estamos comenzando un nuevo proyecto titulado Animals, también dentro del género. Lo presentamos este año en Lacarno, hace apenas un mes.

  • El último vikingo (2025): El tesoro, en el patio de casa

    El último vikingo (2025): El tesoro, en el patio de casa

    Anders Thomas Jensen, ganador del Óscar a mejor cortometraje en 1999 por Election Night, estrenó su último largo El último vikingo o Den sidste viking (2025) en Venecia. Unos meses más tarde, el festival de cine fantástico Maniatic nos brinda su exclusiva proyección en nuestra ciudad, València. Protagonizada por un Mads Mikkelsen (Manfred) que abandona su emblemático rol de villano (The Three Musketeers, 2011) y un compacto Nikolaj Lie Kaas (Anker), la película nos empapa del característico ácido del norte de Europa. 

    Intersectando con el noir y el thriller, la comedia arranca con la aparatosa detención de Anker. Este confía a su hermano Manfred un jugoso botín que debe esconder, pero tras quince años de condena le estalla la realidad en la cara: Manfred acusa un trastorno de identidad disociativo (TID) que parece bloquear su memoria. La única esperanza que abriga Anker es que sus 41 millones de coronas (unos 6,5 millones de dólares) están enterradas cerca de casa de su madre, donde se desarrolla la trama principal. Es, de hecho, el escenario de numerosos flashbacks que redimen los puntos ciegos del presente. Manfred, quien ahora se hace llamar John Lennon, acentúa sus síntomas para disgusto de su hermano, que niega categóricamente su nueva identidad. Juntos, nos lanzan de lleno al absurdo.

    El último vikingo aparenta ser la búsqueda del tesoro. El dinero se presenta como fin, y el atropellado ímpetu de Anker no hace más que corroborarlo. No obstante, Jensen se sirve de este cliché para ubicar la reflexión en otro elemento: la identidad. En este sentido, Mikkelsen reinventa su savoir-faire con una actuación sin precedentes en su carrera. El trastorno mental que caricaturiza hace de su personaje una bomba de relojería que hace saltar todo por los aires al mínimo traspié. Con oportunas licencias artísticas –cuyo examen no hemos de obviar–, Manfred arrancó las carcajadas de quienes llenaban la sala aquella noche. Y no tardarían en llegar Søren Malling y Sofie Gråbøl para potenciar, elevar y enriquecer los arrebatos del gigante danés.

    El trastorno de identidad disociativo o TID es lo que, hasta hace no muchos años, conocíamos por trastorno de personalidad múltiple. Se ha descrito un amplio repertorio sintomático, del cual destacamos: amnesia disociativa, Schneiderian (síntomas de primer orden que suelen asociarse exclusivamente a la esquizofrenia, como por ejemplo alucinaciones auditivas o creencia de que los actos propios obedecen a fuerzas externas), despersonalización y confusión de identidad. Aunque no siempre sea así, Manfred parece haber desarrollado TID de forma traumagénica; sufrió maltrato infantil repetido y esto desorganizó su apego. Se estima que entre un 1 y un 1,5 por ciento de la población mundial se ajusta a este diagnóstico.

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    Pintura de Ria Pratt, una de las 20 personalidades que viven dentro de Kim Noble, artista de origen inglés que, con catorce años, obtuvo un diagnóstico de TID. En esta personalidad, Kim vive a través de una niña de trece años. Siendo en este caso una niña encerrada en un cuerpo adulto, sus pinturas rezuman imaginación, pero también canalizan un dolor enquistado.

    El argumento inicial pronto se subordina a otra misión hilarante. El personaje de Lars Brygmann, a medio camino entre genio y lunático, propone reunir a la mítica banda The Beatles. Eso sí, desde Ringo Starr hasta George Harrison, los músicos también han de ser como Manfred, pacientes de TID. De este modo, los hermanos transitan senderos paralelos que rehúyen de converger. La casa familiar como telón de fondo les obliga a enfrentar un pasado rebosante de fantasmas, silencio y abandono. Es a través del difunto padre como el filme ata cabos y resuelve –con cierta torpeza– las ecuaciones que plantea durante el primer acto. 

    En líneas generales, Jensen cumple cuanto promete; El último vikingo propina dos horas de entretenimiento con desplantes intimistas. Esta fórmula, aunque efectiva, peca de ambigua o, por muy tosco que suene, de irrelevante. Y es que el trastorno que sufre Manfred, motor de gran parte de la cinta, termina por gripar en su redundancia. Si bien es pertinente la  inclusión –cuantos más cuerpos y mentes en la gran pantalla mejor–, siempre se corre el peligro de sobrerrepresentar aquello extravagante y, entonces, caer en la mera instrumentalización del paciente psiquiátrico.

  • 20-N: 50 anys de silenci

    20-N: 50 anys de silenci

    Com tots sabeu, hui fa exactament cinquanta anys Francisco Franco anà a sopar amb Sant Pere. Llegant un país “atado y bien atado”, el dictador moria al llit envoltat de familiars, amics i esbirros. Mentrestant, curiosos s’amuntegaven entorn de la ràdio i especulaven amb un canvi que, malgrat algú pense el contrari, mai va tindre lloc. La ruptura dels lligams institucionals i simbòlics amb el feixisme és encara una tasca pendent. Més de cent mil cossos romanen desapareguts i, com que els familiars que reclamen justícia són cada cop més majors, és prioritària l’acció. Des de la trinxera de les arts també és el nostre deure condemnar i assenyalar els culpables; els feixistes han provat àmpliament el potencial de la cultura amb les seues implacables campanyes de censura. Amb motiu d’aquest dia tan carregat d’història, vos recomanem tres obres fonamentals per comprendre la Guerra Civil Espanyola, la posguerra i la dictadura franquista.

    “Después de…” de Cecilia i José Juan Bartolomé, 1981. Dividit en dos parts (“No se os puede dejar solos” i “Atado y bien atado”), aquest reportatge recull allò que es cridava als carrers espanyols de 1979 i 1980. Al marge dels mitjans tradicionals, els germans Bartolomé acoblen un testimoni cru, honest, que poc o res té a vore amb el relat oficial de la transició. Amb notables ressons a La batalla de Chile de Patricio Guzmán, és un arxiu històric valuosíssim.

    Esto contiene una imagen de: Después de... Segunda parte: Atado y bien atado (Cecilia Bartolomé y José J. Bartolomé, 1983)

    “Land and freedom” de Ken Loach, 1995. Inspirada per l’obra d’Orwell, “Homenatge a Catalunya”, aquest film internacional relata el pas d’un comunista britànic pel front d’Aragó. Allistat al POUM, viu les llices internes a la retaguàrdia antifeixista davant un enemic que tanca files i avança tenaç. Aquesta cinta il·lustra la precarietat de la resistència miliciana i compta amb l’actuació d’una jove Icíar Bollaín.

    Land and Freedom Review | Movie - Empire

    “La invasió dels bàrbars” de Vicent Monsonís, 2025. Producte valencià, adaptació de l’obra teatral de Chema Cardeña i un exercici de memòria que repta les nostres institucions. Al 1939, una conservadora del Museu del Prado és interrogada per un coronel franquista. En el present, la seua neta lluita per obrir la fossa comú on sospita que està soterrada. Una demostració de talent local, compromís i veritat. No perdeu l’oportunitat de vore-la.

  • «La Tour de Glace»: Oscura adaptación de La reina de las nieves

    «La Tour de Glace»: Oscura adaptación de La reina de las nieves

    Hace unos años, me llegó por redes la recomendación del cine de Lucile Hadžihalilović. Me adentré de pleno con la promesa de no dejarme indiferente y, sin duda, su película “Earwig” (2021) cumpliría con creces con el propósito. Fue tal el desconcierto que me produjo, que no conseguí que me entrara por los ojos. Sin embargo, unos años después me topo con una película suya en La Mostra de València y las ganas por verla me remueven por dentro.

    “La Tour de Glace” se trata de una adaptación de la obra de Hans Christian Andersen “La Reina de las Nieves”, ambientada en los setenta. Jeanne, inmensamente interpretada por Clara Pacini, sueña con marcharse de la casa donde fue acogida y descubrir mundo. En su escapada hacia la realidad, su vida choca con los cuentos que le gustaba contar a su hermana, pues acaba penetrando ilícitamente en el rodaje de un filme acerca de la Reina de las Nieves. Es tal la intrusión que acaba por convertirse en una de las actrices principales y mano derecha de la actriz protagonista, la flamante Reina de las Nieves, Marion Cotillard.

    Desde que Jeanne abandona su casa, todo el ambiente que la rodea se muestra  intimidatorio y siniestro. Ningún personaje de los que van apareciendo invita a la confianza de nuestra protagonista, envuelta en una travesía digna de película de terror. Así transcurre “La Tour de Glace”, hasta que aparece el personaje de Marion Cotillard y la película cambia ligeramente. Todo comienza a girar en torno a su relación indescifrable, pues a tramos parece una materno-filial, a ratos erótica y, sin duda, incómoda y peligrosa, lo cual mantiene los aires de tenebrosidad en el filme.

    A partir de aquí, nos vemos sumidos en un sinfín de superposiciones entre realidad, rodaje y sueños, en un sinsentido asfixiante, en una oscuridad que te impide dilucidar de dónde proviene el peligro que acecha a Jeanne. Se emplea un amplio repertorio de simbología, de escenarios fantásticos y de metacine, en el que la historia de nuestra película y de su película se entrelazan hasta convertirse en una sola. Todo este entramado se acaba resolviendo de una manera impactante e inesperada, como era de esperar tras todo el desasosiego de su narrativa.

    En definitiva, “La Tour de Glace” es una película de altas pretensiones que se aleja de cualquier historia y narrativa arquetípica. Lucile Hadžihalilović nos trae una propuesta novedosa en base a una historia popular y clásica. Sin duda que será de las mejores posicionadas en la sección Xaloc y recomendamos profundamente acudir a la próxima sesión del festival y, de no ser posible, no dejarla pasar cuando llegue su estreno a la cartelera.

    Como curiosidad, para los y las fans del cine de Gaspar Noé, este cuenta con un rol en la película, ya que se trata del marido de la directora de la película.

  • Dr.Strangelove (1964): El extraño amor por la guerra

    Dr.Strangelove (1964): El extraño amor por la guerra

    Dr. Strangelove or: How I Learned to Stop Worrying and Love the Bomb o ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (versión traducida) es una de las mejores películas políticas de la historia. No ganó el Oscar ese año, sino que lo hizo una superproducción hollywoodiense de un musical (My Fair Lady, 1964), un ejemplo claro de que el escapismo siempre estuvo por encima de un cine crítico y reflexivo. Kubrick sabía esto y por ello siempre fue ajeno a la academia y su aparato mediático, le importó hacer buen cine, el mejor posible, y serían sus películas las que hablarían por él

    En octubre de 1962 se producía uno de los momentos más tensos de la Guerra Fría: la Crisis de los Misiles de Cuba. La amenaza nuclear era constante, y era usada como arma política entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Kubrick quiso retratar este sinsentido, y la única forma de hacerlo era a través de la comedia y la sátira. Nadie es capaz de comprender el daño que puede hacer una bomba nuclear, nuestra capacidad de imaginación tiene límites, y la destrucción que lleva esta es abismal. Aún así, unos políticos jugaban con ella desde sus despachos, y alentaban en la población el miedo hacia el enemigo. El estadounidense capitalista odiaba con toda su alma al ruso comunista, y viceversa. Lo que hace Kubrick es llevar esta realidad hasta la exageración, así es como logra hacer visible el trasfondo real de lo que estaba ocurriendo y conseguir advertir de lo que podía ocurrir.

    La trama comienza cuando un general estadounidense, Jack D.Ripper (referencia a Jack el destripador), decide lanzar una orden de ataque nuclear contra la URSS. Estaba obsesionado con una conspiración comunista para contaminar los “fluidos corporales” de los estadounidenses. Mientras, en el Pentágono, el presidente Merkin Muffley (referencia al sexo femenino), el general Buck Turgidson (referencia a la masculinidad), y el doctor Strangelove (amor extraño) discuten sobre cómo frenar el ataque. Además ha surgido un nuevo problema, pues la URSS ha construido la “máquina del Juicio Final”, un sistema automático que, en el caso de recibir un ataque nuclear, responde con muchos más ataques iguales provocando de esta manera el fin del mundo.

    En este ambiente bélico está muy presente el lenguaje orwelliano de la contradicción como “la guerra es la paz”. En la película se observa a través de un cartel en la base militar que pone “Peace is our profession”; o en la contraseña del general Turgidson para desactivar la orden, la cual es “POE”, y hay dudas si es “Power of essence” o “Peace on earth”. Esto es algo absurdo, incluso satírico (de ahí la decisión de Kubrick) pero en realidad es la base de la diplomacia del siglo XX y, sobre todo, de la actualidad.( Para evitar futuras guerras hemos decidido que la única solución es invertir más dinero en armamento, y hay un generalizado consenso ante ello).

    Dr.Strangelove significa “Amor extraño”, haciendo referencia a la tendencia del ser humano hacia el conflicto y el enfrentamiento. Esto se encarna en personajes como Jack D Ripper, Turgidson y obviamente, el propio Dr.Strangelove. Estos dos primeros evocan la idea de la disciplina, el coraje, el sacrificio, etc. de un punto de vista tradicional, al que relacionamos con la “masculinidad”. En cambio, el presidente Merkin Muffley es todo lo contrario, este es mucho más racional, moderado, bienintencionado… pero es impotente ante el caos que le rodea; representaría la “feminidad”. Aquí se encuentran dos contrastes que están presentes en la política. Los primeros manifiestan el poder sin control civil (Turgidson) o la lógica instrumentalista y banal de la guerra (Jack D Ripper); en cambio Merkin Muffley es la cara de una diplomacia basada en la justicia y el bien común. Por último, el Dr.Strangelove retrata la presencia de una inclinación por una supremacía racial, que ha irrumpido en la política y que continúa desde el nazismo (este personaje es alemán y a final de la película se le escapan saludos nazis), como se da en el caso de la deshumanización ante el enemigo, el otro, el que es inferior.

    A estos dos tipos de visiones y comportamientos debe añadirse un tercer factor: la técnica. Aquí esta se concreta en la bomba nuclear. Las dos posiciones se enfrentan ante una posible guerra nuclear y actúan de una determinada forma. El problema es que están jugando con eso mismo: una bomba nuclear. El filósofo y antropólogo alemán Günther Anders explica en su obra “La obsolescencia del hombre” como esta no puede considerarse como un medio, sino que es un fin en sí mismo. Es decir, lo que puede desembocar es tan abismal que ya es por sí misma un caso aislado, para nada puede entenderse como un medio político disuasorio o bélico. Este autor continúa explicando que tras el avance de la técnica se ha producido una ruptura en su comprensión, a esto lo llamará “desnivel prometeico”. Nosotros como individuos somos capaces de comprender y empatizar con la muerte de un determinado número de personas, pero cuando este número se convierte en miles, decenas de miles, o cientos de miles de personas, en realidad, no sentimos nada, no somos capaces de comprenderlo. Esta problemática se observa claramente al final, cuando el general Turgidson le quita importancia al asunto diciendo que morirían “solo unas 20 millones de personas si se actúa rápido» ; o cuando el presidente de Estados Unidos y el de la URSS discuten como si fueran una pareja sobre quién de los dos sentía más lo que estaba pasando. Este ambiente cómico realza la impotencia ante la incomprensión de las consecuencias reales. Al principio de los 60’s ocurría esto mismo bajo las premisas de “defenderse contra el enemigo” ante la supuesta “amenaza comunista”. Este enfrentamiento entre dos naciones imperialistas con dos modelos antagónicos estaba tanteando, literalmente, con la absoluta destrucción. Y esta posibilidad se había generalizado en toda la población, sin ser realmente conscientes del verdadero final. Lo que hace Kubrick con esta película es advertir y destapar la realidad de ese momento histórico.

    Como se ha dicho al inicio, esta es una de las mejores películas políticas de la historia. Una de las razones es que consigue desentrañar a la perfección los síntomas de un momento histórico particular (la guerra fría) y también universal (la modernidad). Es una película que se puede ver hoy en día y extrapolar a la actualidad, es decir, es atemporal. Seguimos teniendo a los generales Turgidson y Jack D Ripper, encarnados en políticos como Trump, Putin, Netanyahu o Milei. O a Dres.Strangelove, obsesionados con la técnica y partidarios de un suprematismo, como Elon Musk. Y un tipo de diplomacia racional y justa, pero a la vez inútil e impotente, como la de Merkin Muffley reencarnada en instituciones como la ONU. Cada vez avanzamos más en cuestiones como la técnica (armamento militar, inteligencia artificial) pero nos estancamos o incluso retrocedemos en cuestiones diplomáticas, morales o políticas. Nunca habíamos estado en un mundo tan tecnológico y a la vez tan ignorante, y es gracias a películas como esta que podemos concienciarnos ante este desafío.

  • Estrenos de octubre

    Estrenos de octubre

    El mes de octubre estará marcado, más allá de por los estrenos de grandes producciones, por los dúos autorales entre hermanos y por aquellos que ya dejaron ese legado atrás y buscan nuevos horizontes en solitario. Además, tendremos estrenos tanto de los mayores representantes de nuestro cine nacional, como algunos de los debuts más esperados.

    Francia nos traerá a la cartelera los estrenos de los Dardenne y de las Coulin, destacando la primera familia, ya que su película fue premiada en el prestigioso Festival de Cannes con la Palma al Mejor Guión. Por otro lado, contaremos con los estrenos de los Coen y los Safdie. Sin embargo, será únicamente de Ethan y Ben, ya que es conocido que ambas parejas se han adentrado en la dirección individual. Mientras que con “Honey Don´t” ya nos podemos hacer a la idea de su forma por su supuesta similitud con la anterior película de Ethan (Drive-Away Dolls, 2024), con el estreno de Ben solo conocemos algunos elogios desde los festivales y una auténtica incógnita respecto al debut en un papel dramático protagonista de Dwayne Johnson.

    Respecto a las grandes producciones internacionales que llegan a España, muchas vienen marcadas por sus recientes pasos por festivales, principalmente Venecia o Cannes. Entre ellas, destacamos: “After the Hunt”, el nuevo estreno de Luca Guadagnino (Challengers, 2024; Bones and All 2022) marcado por el liderazgo actoral de Julia Roberts y de la que han surgido opiniones variopintas, “Un simple accidente” la flamante ganadora de la Palma, que nos trae acontecimientos autobiográficos de Jafar Panahi (Taxi, 2015) cuanto menos angustiantes y descarnados o “The Mastermind”, la comedia cleptómana de la distinguida directora Kelly Reichardt (First Cow, 2019; Certain Women, 2016), que cuenta con la actuación del reclamado Josh O´Connor.

    En la línea de estas grandes producciones, tenemos el estreno limitado de dos películas cuya distribución está reducida por los ‘deplorables’ pactos con Netflix, que no hacen más que incitar al abandono de las salas. Estas son: “Frankenstein”, de Guillermo del Toro (La Forma del Agua, 2017; El Laberinto del Fauno, 2006) y “A House of Dynamite” de Kathryn Bigelow (Point Break, 1991; Zero Dark Thirty, 2012).

    Además, continuando con el cine internacional, dispondremos en cartelera, entre otros, de los estrenos del recientemente oscarizado Darren Aronofsky (The Whale, 2022; Requiem for a Dream, 2000) con “Caught Stealing”, el éxito en su estreno estadounidense “Together” (Michael Shanks) o “The Life of Chuck” del escalofriante cineasta Mike Flanagan (Doctor Sleep, 2019).  En un nivel más ‘indie’, disfrutaremos de la propuesta del director japonés Genki Kawamura, “Exit 8”, basada en el videojuego de KOTAKE CREATE, sumado a “Un Cabo Suelto”, uno de los dos largometrajes que propone el director uruguayo Daniel Hendler para este 2025 junto con “27 noches”, presentada en el SSIF, o “The Thing With Feathers”, la enigmática nueva producción que cuenta con Bennedict Cumberbatch en el rol principal. Además, recomendamos no dejar pasar otros estrenos como “Good Boy”, la continuación del aclamado anime “Chainsaw Man: La Película: El Arco de Reze”, la animación británica “Stitch Head” o la propuesta venezolana de terror “No lo escuches”.

    Por último, contamos con un mes que gozará de una cartelera plagada de producciones españolas. Es un hecho que la taquilla responderá ante las nuevas películas de dos potencias y eminencias del cine español, como lo son Alberto Rodríguez (La Isla Mínima, 2014; Modelo 77, 2022) y Alauda Ruíz de Azúa (Cinco Lobitos, 2020), con “Los Tigres” y “Los Domingos”, respectivamente. La segunda es ya una realidad tras cosechar un gran éxito tras su paso por el SSIF y prometernos una historia a la altura -o incluso mayor-de la de su anterior filme. Sobre la nueva de Rodríguez no existen referencias todavía, pero cuenta con un reparto exquisito capitaneado por Antonio de la Torre y Bárbara Lennie. Asimismo, nos llega la película debut de Jaume Claret Muxart, la cual también fue muy aclamada por la crítica tras su paso por Donostia. Además de estas tres fuertes propuestas, invitamos a visitar “La Sospecha de Sofía” de Imanol Uribe, “Parecido a un Asesinato” de Antonio Hernández, “La Tregua”, con un dúo actoral joven y ambicioso -formado por Aron Piper y Miguel Herrán- y dirigida por Miguel Ángel Vivas y “La Deuda”, la nueva película de un actual y crítico Daniel Guzmán.

    Cabe recordar que estos estrenos están sujetos a posibles cambios en la distribución de las carteleras a nivel nacional y puede suponer que alguna de las películas nombradas se traslade a otro mes. Dicho esto, os invitamos a no perderos ninguna de estas películas que irán apareciendo en los escaparates de las marquesinas y vuestros cines de confianza. Ni qué decir tiene que os incitamos a disfrutar de estas experiencias en los cines de vuestros barrios y contribuir a la cultura local.